desde este momento, no más hermanitos

Portada rOS, por Nelson CASTAÑEDA

Carolina O. Fernández / Alquimia y fuego. Antología crítica de la obra poética de Rosina Valcárcel, de Giovanna Minardi.

(Lima, Editorial Horizonte, 2018)

Publicado: 2018-08-07

Cuenta Giovanna Minardi -profesora, investigadora y traductora de la Facultad de Filosofía y Letras de la Università degli Studi di Palermo, Italia-, que el interés por la obra poética de la destacada poeta peruana Rosina Valcárcel surgió desde el primer momento que la conoció en julio de 1991. Por eso, su última publicación Alquimia y fuego. Antología crítica de la obra poética de Rosina Valcárcel, libro ordenado y clasificado por Minardi es un entrañable reconocimiento a la obra de la poeta y un hermoso homenaje a la amistad “hecha de amor por la literatura, feminismo y pasión política”, amistad que las une hasta hoy, tal como le expresa Valcárcel en el poema que inaugura el libro “Plática con Giovanna Minardi”:

Amiga mía ¿no se cayó para nosotras el ideal

fraterno del mañana, de verdad?

El conjunto de artículos antologados permite tener una visión de la apreciación crítica existente en torno a la poética de un yo poético femenino: “Una mujer / canta en medio de sus muertos”, en una atmósfera emocional e histórica de profundas y opresivas desigualdades y de convulsiones sociales que marca la infancia y la adolescencia de la enunciante: “Maldito infierno en el que vivimos / <<Hasta cuándo, Señor, hasta cuándo/ ¿Acaso has visto el rostro de mi padre? >>”, decía en Sendas del bosque (1966), en su primer libro.

Como sabemos, Rosina Valcárcel conoció en la infancia las grandes dificultades del destierro, las carencias, la persecución, la prisión sufrida por el compromiso político y rebelde de Violeta Carnero Hoke, su queridísima madre y su añorado padre el poeta Gustavo Valcárcel Velasco; sucesos que han influido en su militancia poética y en su solidaridad con los movimientos campesinos de los años sesenta, la guerrilla del 65, la revolución cubana, su rechazo a las sangrientas dictaduras militares en una América dolorosa e históricamente herida; su vida y obra está atravesada por ellas y por la agobiada pero nunca perdida esperanza que la hermanan a la poeta nicaragüense Gioconda Belli.

Diecinueve años después de su publicación, a partir de 1985, aparecen los primeros comentarios y estudios dedicados a la obra de Valcárcel que han sido reunidos prolijamente por Minardi. La antología comprende toda la producción crítica publicada en diversos medios entre 1985 y el 2017; y está organizada teniendo como eje el conjunto de su obra poética. Comprende comentarios, artículos, entrevistas que constituyen un reconocimiento a la mujer comprometida consigo misma, con la poesía y con los pueblos de nuestra América. Los primeros en escribir fueron Jesús Cabel, Manuel Jesús Baquerizo, Modesta Suárez que defendió una tesis en la Universidad de Grenoble III en 1992.

En la sección entrevistas destacan las concedidas a Elvia Ardalani, Roland Forgues, Teófilo Gutiérrez, Rosana López Cubas, Ericka Ghersi, Sandro Chiri, Lucy Martínez Zuzunaga, Giovanna Minardi, Manuel Mosquera, Josué Barrón y Guissela Gonzales. Para López Cubas, por ejemplo, Contradanza “es un libro cargado de energía, sensualidad, ternura, amor y pasión”.

Sobresalen los estudios de Eduardo Arroyo, Gloria Mendoza Borda y Lady Rojas que, coincidiendo con Teófilo Gutiérrez y Antonio Cornejo Polar, encuentra una poética feminista en el poemario titulado Loca como las aves. En torno a este texto, Cornejo Polar en 1995 precisó:

Un libro incisivamente conmovedor y que en esta entreverada mezcla de amor y rabia, de dulzura y encono, de esperanza que ya nada espera, hay una historia tal vez personal, pero -más que eso- la terrible crónica de las mujeres que labraron su libertad, golpe a golpe, como quien construye un castillo invulnerable, para descubrir después que -en este mundo patriarcal- esos castillos pueden no ser más que relojes de arena salobre. Pero Rosina es invulnerable: cuando todo parece fallar regresa a un paisaje evocado, a un recuerdo sin mácula, a la amistad que nada pide o finalmente asalta a Vivaldi para volver a poner las estaciones en orden. Tal vez le toque el turno a la primavera.

Se distinguen las apreciaciones de Hildebrando Pérez Grande, Alfonso Mendoza Fernández, Cesáreo Martínez, Patricia del Valle, Diana Miloslavich Túpac, Eldi Toro,Tulio Mora, Julio Nelson, Winston Orrillo, Mary Soto, Willy Gómez, Jorge Eslava, Enrique Verástegui, Julio Carmona, Bernardo Rafael Álvarez, Manuel Mosquera, Maynor Freyre; los espléndidos textos de Jorge Nájar y el artista plástico Carlos Alberto Ostolaza quien compara La creación de las aves de Remedios Varo con la poesía de Rosina Valcárcel, en ellas no “hay medias tintas”, el “arte azulado de Varo es la belleza insólita, el caos ordenado” semejante a los poemas de Valcárcel en Loca como las aves. Nájar, por su parte, a más de reconocer en Contradanza la obra más libre, precisa que en conjunto su poesía constituye una poética urbana de la denuncia, de la solidaridad y la melancolía:

Mendiga

Inclinada estoy

como una mendiga

por la hierba

Mensajeros de antiquísimos planetas

me saludan

y siguen a prisa por la tierra

Me revuelco en el polvo

a carcajadas

y espero limosna

de otros cielos

El fantasma de sus primeras ilusiones no ha desaparecido, su amor por la vida y la defensa de los derechos humanos se expresa en una breve misiva que ha dedicado a su querida nieta Luana:

Carta a Luana

leyendo a Hikmet

Niña mía, abre los ojos, no elijas el cielo gris solitario. Habita la tierra entre mariposas y el jardín de las delicias. Disfruta esta vida, pequeña, goza el valle de tus ancestros. Ama a los claveles y a los animales. Corre por la chacra y cree en la humanidad. Aprende a caminar sobre la viga oscura, pequeña bailarina. Percibe la nostalgia del árbol y sus raíces, la tierra que se contamina. Ama a la especie y el dolor de los hombres. Ama a los astros y al misterio. Ámate, pequeña mía. Te cedo mis manos. El ángel de la alegría es tu aliado. La noche te brinde sabiduría y magia. Alondra, los dioses andinos cuiden tu senda y la música sea tu alimento. Buda te dé serenidad y la libertad reine en ti.

Ha llegado el verano.


Lima, 16 de julio de 2018


Escrito por

Rosina Valcárcel Carnero

Lima, 1947. Escritora. Estudió antropología en San Marcos. Libros diversos. Incluida en antologías, blogs, revista redacción popular, etc.


Publicado en

estrella cristal

la belleza será convulsiva o no será | a. breton